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LE PONEN “SALSA” AL ÉXITO

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Luego de modificar el giro del restaurante Mandela en varias ocasiones, pocos imaginaron que cientos de clientes empezarían a bailar junto a las mesas una mezcla del género caribeño y el Jazz en Valle Oriente.

No lo planearon así, pero pasaron de un proyecto de negocios de alta cocina, a un restaurante-bar con música de Salsa en el circuito sampetrino.

Sin miedo al fracaso, utilizaron la improvisación, o sea la misma fórmula de espontaneidad que se emplea al tocar este ritmo musical, que mezcla el Jazz con la Salsa de los inmigrantes puertorriqueños y cubanos que llegaron a Nueva York en los años 60´s y 70´s.

Dejaron entonces que su clientela llevara el destino del negocio hacia donde está hoy: llenos nocturnos con bandas en vivo al ritmo de Rubén Blades, Bobby Rodríguez y la Compañía, Héctor Lavoe, Willie Colón y Celia Cruz, entre otros.

Hoy, la Salsa y el Jazz neoyorkino inundan el ambiente del restaurante-bar Mandela, poniendo el ejemplo de la creatividad y de la diversificación comercial que empieza a revolucionar el circuito de Valle Oriente.

Como “pivotear” dentro del giro de negocios, describe el socio del Mandela, Eloy Garza, el éxito de este lugar. Un sitio que originalmente sería un restaurante donde habría apenas una perceptible música de fondo. Cada noche las trompetas y las percusiones mandan en este lugar, y lo hacen, cuando en el norte del país se pensó que la Salsa-Jazzeada no tenía cabida en el Área Metropolitana de Monterrey.

“Son variables que no las planteamos desde un principio, fueron naciendo poco a poco a partir de un concepto que nosotros conocemos como ‘pivotear’.

“Es decir, tú le planteas una plataforma a tus posibles clientes y ellos te van diciendo para dónde tirar. No se trata de una fórmula en la que ya tienes un platillo cocinado de antemano por el inversionista o por el innovador. Si lo haces así, puedes estar destinado al fracaso”, explica Eloy Garza.

El socio fundador del Mandela advierte que en México el inversionista que busca innovar y tiene un fracaso, es malinterpretado, es satanizado, cuando debiera ser admirado por atreverse a innovar.

Es decir, para Garza una serie de fracasos hasta llegar al éxito creativo en un negocio, significa una excelente tenacidad y experiencia empresarial que no puede ser desdeñada. Porque son muy pocos los hombres de negocios que realmente buscan crear nuevos productos y servicios, arriesgando con ello su capital.

“Yo no le temo al fracaso, como un innovador no le temo a una sucesión de fracasos, siempre y cuando éstos terminen en un éxito. Hay gente que se queda estancada en sus propias ideas y eso no les permite crecer. Por eso lo importante aquí es innovar y atender algo que se llama ‘inteligencia colectiva’. Es decir, vamos armando entre todos (incluyendo a los clientes) el concepto que queremos para nuestro giro y eso va a beneficiar al inversionista”.

Para llegar a un tener un restaurante-bar exitoso en Valle Oriente, donde hay competencia nueva y experimentada, Eloy indica que debieron tener varios ajustes y ser muy flexibles. Por ejemplo, encontrar una idea fundamental en un negocio que desde su origen tuvo un giro, quizás no de 90 grados, pero sí de 60.

Y esa idea se traduce en que a la gente le gusta bailar Salsa, pero no existen muchos lugares con la ubicación y seguridad que el Mandela puede ofrecer. Por ello, Eloy advierte que para gozar de este ritmo, ya no es necesario entrar en sitios oscuros.

“¿Cuántos fracasos tuvimos que tener en el Mandela para llegar a este fenómeno que ya es un caso de éxito?… Pues como cuatro o cinco hasta llegar al éxito de hoy.

“Prácticas que no nos dieron resultado al principio, ideas que no las llevamos a la práctica, proyectos y sub-proyectos derivados de la idea original que no nos resultaron, pensando nosotros que iban a ser la sensación acá.

“Hasta que haciendo una especie de collage entre nuestras ideas y percibiendo lo que la gente quería, pudimos llegar a un punto en el que los deseos de la clientela se convierten en una necesidad.

“Entonces el éxito llega cuando los deseos de la gente, de tu posible clientela, se convierten en una necesidad. En un principio bailar Salsa en el Mandela era un deseo, ahora ya es una necesidad para la clientela y para divertirse”.

Así es como describe Eloy Garza el nada común cambio de plan de negocios en este restaurante-bar de Valle Oriente, que es ahora el único que ofrece este género musical en vivo y con la posibilidad de bailarlo en la pista del lugar, o junto a la mesa.

Actualmente durante los fines de semana reciben hasta 600 comensales y todavía hacen lista de espera.

LA PURA SALSA “JAZZEADA”

Hay varios subgéneros de Salsa, de Cuba, de Puerto Rico y las fusiones.
El improvisado éxito del Mandela se baila y canta al ritmo de la Salsa que tuvo su origen principalmente en Nueva York, (muy llamada Nueva Yolk en ese tiempo), donde surgió el sello discográfico Fania Records.

Esta discográfica fue fundada por el empresario Jerry Masucci y el músico de origen dominicano Johnny Pacheco, en 1963. Había entonces tanta influencia del Jazz en la música neoyorkina, que los inmigrantes puertorriqueños y cubanos empezaron a tocar una mezcla de ambos géneros.

Incluso con la misma improvisación dentro de parámetros del Jazz, que es el género que provee una amplia libertad al intérprete para experimentar en medio de una pieza musical, con derivaciones de la melodía original. Y esa mezcla es precisamente la Salsa que el Mandela busca y promueve, la originada en Nueva York y fusionada con el Jazz.

Por ello, Eloy Garza hace la distinción entre la Salsa plenamente caribeña y la fusión neoyorkina.

“Este género, mezcla de Salsa con Jazz, lo importamos -y no tengo empacho en decirlo- de Nueva York, donde en los 70´s se dio un fenómeno muy importante, la mezcla de la Salsa y el Jazz de puertorriqueños que llegaban a probar suerte en la música.

“A través de una marca disquera muy conocida, que fue Fania Records. El Jazz estaba en todo su apogeo y Miles Davis hizo un cambio, bueno hizo cuatro cambios, pero el final fue el Jazz libre, una idea innovadora de improvisación.

“Y eso lo retomaron los músicos para la Salsa y así surgieron los primeros grandes compositores y cantantes de Salsa Jazzeada: Héctor Lavoe, Willie Colón, y uno que otro cubano exiliado. Ellos entendieron que con el patrón, con las bases del Jazz, se podía revolucionar la Salsa”.

El género de la Salsa, dice Eloy, es muy interesante por su temática y la interpretación de sus sentimientos.

“Incluso cuando alguien está triste, cuando le reclama a su pareja, cuando uno está sufriendo los embates de la vida, lo está haciendo cantando. La Salsa es alegre.

“Y además con el ingrediente del Jazz, en cierto tipo de Salsa que es como la que tocamos aquí, está la improvisación a mitad de la canción, o el pregón que se da de la mitad de la canción en adelante, en sí misma esta improvisación es también innovación.

“Y si uno además ofrece esto con una comida de calidad para que aquí se venga a cenar, a bailar y a disfrutar el tránsito por el mundo, bueno pues ya se consigue lo que quería nuestro patrón original del Mandela, que es Nelson Mandela: gozar”.

Y es que Eloy Garza expresa que admira la vida del activista Nelson Mandela porque nunca fue un hombre que soslayara los goces de la vida, a pesar de llevar siempre la bandera de la justicia social y el rechazo a la segregación racial.

Es decir, otra fusión más allá de la música: hay que tener conciencia social, pero también hay que gozar.

VALLE ORIENTE: “UN ENTORNO VIRTUOSO”

Las condiciones que están creándose en el circuito de Valle Oriente son las esenciales para la diversificación de los negocios y giros comerciales.

Así lo ve Eloy Garza, quien piensa que la variedad cultural en Valle Oriente puede estar gestando un ambiente de creatividad e innovación. Es decir, explica, si un día un cliente va a bailar Salsa por la noche, quizás al día siguiente acudirá a bailar otro género.

“El cliente que viene aquí al Mandela, mañana va a otro a lugar, porque no va a ir todos los días al mismo sitio. Lo importante es generar cierto entorno cultural, comercial, lo suficiente para que la gente tenga opciones de salir a bailar, a cenar o a divertirse.

“Lo que está haciendo, por ejemplo, aquí Eudelio Garza (director general de GIM) me parece genial, está aportando las condiciones suficientes para que aquí los establecimientos comerciales hagamos una especie de entorno virtuoso.

“Un día los clientes van a un lugar, en el mismo Valle Oriente, al día siguiente van a otro lugar con una oferta culinaria distinta, quizás con otro género de baile, pero lo importante es que aquí hay una pluralidad de opciones qué elegir.

“Ya uno puede decidir en Valle Oriente si ir al teatro, o venir a bailar Salsa aquí al Mandela, o visitar los restaurantes italianos, o los de comida regional, o pasear por Main Entrance. Y hay hoteles de lujo Cinco Estrellas, todo esto es lo que yo llamo el entorno virtuoso”.

Eloy Garza explica que este circuito, Valle Oriente, puede ser el nuevo polo de creación de nuevos giros comerciales en San Pedro Garza García y en el Área Metropolitana de Monterrey.

Un lugar que se convertirá en el centro de diversión por excelencia en esta ciudad.

Mandela

  • Se nombró así en honor al activista sudafricano contra la segregación racial, Nelson Mandela.
  • En las noches hay bandas de Salsa-Jazzeada en vivo, mezcla importada principalmente de la fusión neoyorquina de ambos géneros, que fue impulsada en los 60´s y 70´s por el sello disquero Fania Records.
  • Las principales bandas son Mandela Boys, e Invictus, ésta integrada por músicos cubanos y mexicanos. Pero también han contratado ya a clientes que se paran a tocar, llamados “espontáneos”.
  • Invictus es también el nombre de la cerveza artesanal del Mandela, en honor al poema inglés que leía Nelson Mandela todos los días de su encierro en Sudáfrica por su lucha contra el Apartheid, que excluía de los derechos más elementales a los negros en ese país.
  • Es posible tomar clases de Bachata y Salsa en el mismo restaurante-bar por precios accesibles.

Mandela Grill & Bar está localizado en Lázaro Cárdenas 2225, Valle Oriente, en la planta baja de la Torre Latitud.

Por Mariana Franco