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LA MUERTE NO SE LLEVA SU VOZ

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Una melancólica partida

 Si te preguntas: ¿Quién demonios es Leonard Cohen?… Tienes que conocer una de las voces más glamurosas del mundo. Si sabes quién es, no dejes de escucharlo.

A los 82 años, el pasado 7 de noviembre de 2016, falleció este  poeta, novelista y cantautor canadiense. Como músico desarrolló una carrera con una continua exploración de temas como la religión, la política, el aislamiento, las relaciones personales y la sexualidad, y ha sido definido por el crítico Bruce Eder como “uno de los cantantes y compositores más fascinantes y enigmáticos de finales de los 60’s”. Fue una tanto una figura literaria, como un gran artista en la música.

Cantando melodías elegantes y melancólicas en una voz glamurosa, Leonard Cohen surgió en Montreal en la década de los sesenta. Después de unos cuantos discos, ya era realeza, en el mismo nivel que Joni Mitchell, Randy Newman y otros cantautores de primera categoría. Sus canciones tienen un toque sentimental, como confidencias pecaminosas escritas mientras tomaba una botella de vino tinto. La tristeza es su fuerte, aunque los relatos sexuales nunca estaban lejos de su mente.

A lo largo de los años grabó clásicos como “So Long Marianne”, “First We Take Manhattan” y la magnífica balada “Hallelujah”. También, en los años 90’s y en el 2000 se convirtió en excelente cantante de covers de versiones de Jeff Buckley y otros. Después de salir a un semi-retiro acercándose el 2000, Cohen descubrió que su manager anterior le había robado cerca de 5 millones de dólares así que en el  2008, el señor de 72 años se vio forzado a salir de tour. La gira mundial de Cohen -la primera en 15 años- resultó ser triunfante, como testificó Cohen durante tres horas por noche mientras era adorado por su audiencia.

Cohen, que nació en 1934 en una familia de clase media de Montreal, ya tenía su estilo desde 1967 en Songs of Leonard Cohen. Nadie nunca ha mencionado a Cohen como un verdadero guitarrista, pero por alguna razón, siempre se pudo disfrutar cuando él estaba tocando. En “Suzanne”, “Master Song”, y la inigualable “So Long, Marianne”, te deja perplejo con su propio romántico sufrimiento, inventando lo que un crítico ha llamado: “Su presencia vocal sin tono, grave e infinitamente auto-burlona”. Sus canciones son estrictamente verso-coro-verso, con apenas algunos puentes o bits de fantasía. Robert Altman utilizó tres de las melodías en la banda sonora de McCabe y la Sra. Miller, colaborando a la leyenda de Cohen.

Songs From a Room (1969) es delgada y extendida, y se viene abajo por “Bird on a Wire”, una canción dulce. Pero Songs of Love and Hate, de 1971, son el real deal. Incluso la canción con el coro de los niños es tan intensa que no se puede dejar de escucharla. Cohen canta sobre celos rivales (“Famous Blue Raincoat”), demonios amantes (“Avalanche”), vírgenes diosas guerreras

(“Joan of Arc”), y Dios sabe qué más (“Let’s Sing Another Song, Boys”). New Skin for the Old Ceremony (1974) es casi igual de grandiosa, con el boho romance “Chelsea Hotel No. 2″.

Cohen nunca había tenido prisa en hacer un disco, solo para tener productos que vender en los racks de los expendios de música. Al parecer, él tenía la noble idea de que antes de hacer un álbum, se debe esperar hasta que tenga un álbum digno de vender, con grandiosas canciones. Así que a veces su producción era esporádica. La mayoría de los títulos fueron valiosos. El único desperdicio total fue la colaboración con Phil Spector Death of a Ladies ‘Man, aunque el título de la canción “Do not Go Home With Your Hard-On” logró al menos que el público vibrara en 1977. Recent Songs (1979) tiene “Came So Far for Beauty”. “Hallelujah”, que inesperadamente se convirtió en la canción icónica de Cohen después de que Jeff Buckley la revivió y un desfile de artistas la cantó durante el año 2000. I’m Your Man (1988) añade perversamente los sintetizadores de Eurodisco y las voces de disco-girl, a algunas de sus melodías más sombrías: “Everybody Knows”, “First We Take Manhattan”, “Tower of Song”. The Future tiene un puente de ocho minutos de “Always”, de Irving Berlín, además de declaraciones políticas/espirituales a lo largo de las líneas de “Anthem” (“Hay una grieta en todo/Así es como entra la luz”).

Al final de la década, el representante de Cohen, un anciano sabio, se volvió muy estricto inspirando a discípulos como Kurt Cobain, Trent Reznor y Nick Cave. Pasó la mayor parte de la década de los 90’s convirtiéndose en “monje” en un refugio zen budista en los picos de las montañas de Los Ángeles, mientras que Cobain estaba en Seattle cantando, “Give me a Leonard Cohen afterworld/So I can sigh eternally“. Ten New Songs (2001) fue su primer trabajo en 10 años, ofreciendo “Alexandra’s Leaving” y “You Loved Enough”, el epitafio que Cohen había estado escribiendo para sí mismo a lo largo de su carrera. De sus cinco álbumes en vivo, el Field Commander Cohen no está tan mal. Seguramente es mejor que el del año 2004, Dear Heather, una colaboración con su pareja romántica Anjani Thomas, dse hecho también trabajaron juntos en el 2006 con Blue Alert. Ese año también publicó una colección de poemas y dibujos titulada Book of Longing.

En 2005 el cantante sufrió la pesadilla de todos los boomers, su fondo de jubilación estaba vacío. Cohen alegó que el ex gerente Kelley Lynch lo defraudó con más de 5 millones de dólares, y para todos los intentos y propósitos estaba en quiebra. Él creó una solución a corto plazo yéndose de tour a recorrer el mundo. Por todas partes, desde Coachella hasta Glastonbury, siguieron los elogios y los expertos creyeron que él estaba en la cima de su carrera. Cuando llegó el momento de dar su discurso en su introducción del 2008 en el Salón de la Fama del Rock & Roll, recitó las letras de su canción “Tower of Song“.

Cohen fue honrado con el premio “De logro de por vida” en la 52 edición de los premios Grammy. El DVD Live at the Isle of Wight (1970) también fue lanzado en 2010. Descanse en paz un gran hombre, su glamurosa voz sigue entre nosotros.