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LA MIGRACIÓN DEL CENTRO DE MONTERREY

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El nivel socioeconómico del primer cuadro de la capital regia migró a los municipios conurbados. Valle Oriente, en San Pedro Garza García, reúne ahora las características que alguna vez integraron ese núcleo urbano.

Comercial y socialmente el Centro de Monterrey, su Macroplaza y la Calle Morelos, integraron hasta la década de los 80`s el circuito donde se localizaban las oficinas empresariales, el Club Industrial y los almacenes de cinco estrellas.

Pero el centro cambió, solamente las sedes de gobierno estatal, municipal y del Poder Judicial continúan en este circuito. Los inmuebles como el Condominio Acero en Zaragoza, El Edificio Latino en Juan Ignacio Ramón, el Edificio Morelos en esa calle, y el Condominio Monterrey en Padre Mier y Juárez, integraban los bufetes y salones que albergaban la mayor parte de la iniciativa privada en la ciudad.

Pero el tiempo y su factor degenerativo, el colapso vial y la falta de funcionalidad hicieron que las sedes de las empresas comenzaran a emigrar de estos inmuebles.

Por ejemplo, el Club Industrial, que era la sede de eventos, conferencias y desayunos de los principales capitanes de empresas de la ciudad, estuvo durante años en el edificio denominado Condominio Monterrey, rodeado por las calles Padre Mier, Benito Juárez y Morelos.

Hoy, el Club Industrial está en el Parteaguas de la Loma Larga, en la parte norte de Valle Oriente.

Además del aspecto natural degenerativo de los inmuebles en el Centro de la Ciudad, es un hecho que tanto las vialidades, calles peatonales, el Barrio Antiguo y la Macroplaza, se encuentran en un estado de abandono. Aunque hay programas del Municipio de Monterrey que fueron creados para salvar el primer cuadro de la ciudad como el Comité Pro Monterrey Histórico y el Implanc (Instituto Municipal de Planeación Urbana y Convivencia), el rostro disfuncional y decadente del Centro de la Ciudad permanece.

La falta de planeación y ejecución no solamente provocó la migración de las sedes empresariales que ocupaban los grandes edificios del primer cuadro, sino también está causando estragos en la parte comercial y en los espacios públicos de esparcimiento para los habitantes de Monterrey.

Por ejemplo, la Macroplaza está totalmente descuidada y su asentamiento comercial frente a la Calle Morelos es un gran hoyo negro sin negocios, que además fue sustituido periódicamente por puestos semifijos de ventas que afectan gran parte de la plaza.

Incluso el más reciente Paseo Santa Lucía también presenta ya estragos por falta de mantenimiento.

Y esta falta de planeación y ejecución está muy lejos de mejorar las áreas verdes de la Macroplaza y de todo el Centro de la Ciudad.

O sea, en Monterrey el urbanismo sustentable simplemente está siendo soslayado. Y en general en México, el crecimiento acelerado de las metrópolis termina para ganarle a la planeación y ejecución.

Ya desde el siglo pasado, el belga Elisée Reclus, creador de la Geografía Social, hablaba de la muerte de los núcleos urbanos.

Reclus dice en su análisis de la Evolución de las Ciudades que debido a su propio desarrollo, las metrópolis, como cualquier otro organismo, tiende a morir. Son víctimas del paso del tiempo como todo lo demás, envejecen mientras otras ciudades nuevas surgen a su alrededor, impacientes por vivir su turno. Por la fuerza de la costumbre, o más bien por la voluntad de sus habitantes, y por la atracción que cualquier centro ejerce sobre su entorno, trata de continuar con su vida. Pero —sin tener en cuenta los accidentes fatales que afectan a las ciudades igual que a los hombres— no hay grupo humano que pueda incesantemente reparar sus desperfectos y rejuvenecer sin invertir cada vez más y más esfuerzo, y a veces las fuerzas se agotan. Y Reclus agrega: “La ciudad debe ensanchar sus calles y plazas, reconstruir sus muros, y reemplazar sus viejos y ahora inservibles edificios con construcciones que respondan a las necesidades de los nuevos tiempos. Mientras las ciudades americanas nacían bien organizadas y perfectamente adaptadas a su entorno, París —vieja, molesta, llena de suciedad— debía llevar a cabo un costoso proceso de rehabilitación que, en la lucha por la supervivencia, la colocaba en gran desventaja respecto a ciudades jóvenes como Nueva York y Chicago”.

Otras causas de decadencia de las ciudades según Reclus, factores más graves que los anteriores, ya que resultan del devenir natural de la historia, han acabado con muchas ciudades en su día famosas. Circunstancias análogas a las de su nacimiento han producido su destrucción inevitable. De esta manera, la sustitución de un camino o travesía importante por un medio de transporte novedoso puede borrar de un plumazo una ciudad que en su día fue creada para las necesidades de transporte.

VALLE ORIENTE ES UNA OPORTUNIDAD

Según el Sistema de Información Científica Redalyc, en México y Latinoamérica no existen casos concretos de proyectos de nuevo urbanismo, o urbanismo sustentable, por ello Valle Oriente representa una oportunidad de planear y ejecutar. Y es que en todo el país Redalyc solamente destaca algunos casos de centros históricos de ciudades en donde se han realizado, de forma parcial, propuestas que incluyen algunos principios de nuevo urbanismo.

Por ejemplo, ciudades como Querétaro, Guanajuato, Morelia y San Luis Potosí, han adoptado programas y proyectos en donde mejoran la calidad de vida de sus habitantes, principalmente resolviendo problemas de peatonalización, conectividad urbana, diversidad de uso de suelo, calidad en la arquitectura y el diseño urbano, manejo de desechos y del transporte público, principalmente enfocados a los centros urbanos e históricos.

Pero es importante mencionar a los principales urbanistas que con su obra, están realizando proyectos importantes de nuevo urbanismo en el mundo, principalmente en el nivel de desarrollo regional sustentable, y que pueden servir como referencia en países como el nuestro.

Entre los principales se encuentran: Peter Kantz (comunidad de Seaside en Florida), Christopher Alexander (Universidad de Oregon), Peter Calthorpe (Orenco Station en Oregon), Andrés Duany (Avalon Park, Orlando, Florida), Diane Dorney (corredor peatonal en Alessandria en Italia), Leon Krier (Plan Maestro de la ciudad de Alessandria en Italia) y Michael E. Arth (The Palm Garden en Florida). Al ser una corriente estadounidense, el nuevo urbanismo es casi exclusivo de América del Norte, pero en Europa se están gestando grupos similares encaminados también a un urbanismo sustentable con numerosos proyectos, principalmente en Dinamarca, Alemania, Suecia, Noruega, Holanda, Inglaterra, Luxemburgo, Francia y Suiza; en Asia: Japón, China, Corea del Sur, Singapur. Australia y Sudáfrica también están en el proceso de adoptar este tipo de desarrollo urbano.

En algunas ciudades de Estados Unidos, como en Washington D.C., el urbanismo sustentable está ayudando a rescatar sectores del centro de las urbes.

Independientemente de que Valle Oriente será el nuevo centro de negocios, hotelero y de vida en condominio en el área metropolitana de Monterrey, al primer cuadro de la ciudad le urge un rescate, porque cada año que transcurre es mayor la afectación de los inmuebles del sector, incluyendo sus espacios públicos.

¿QUÉ ES EL URBANISMO SUSTENTABLE?

El urbanismo sustentable, al igual que la arquitectura sustentable, implica el aprovechamiento de los recursos naturales para mejorar el medio ambiente y las ciudades, la calidad de vida de los habitantes y para reducir el impacto ambiental.

Con esto, se salvaguardan los recursos naturales, financieros y humanos para las futuras generaciones, por lo que se tocan los tres ámbitos de la sustentabilidad. De igual manera, el urbanismo sustentable, o nuevo urbanismo, está encaminado a proveer una mejor calidad de vida en los usuarios o habitantes, de disminuir la contaminación ambiental y de hacer más cómodas y funcionales las ciudades; para esto es necesario realizar modificaciones, adecuaciones y reestructuraciones a la normativa urbana junto con algunas políticas públicas que no están funcionando, así como a lo actualmente construido y urbanizado, en relación con el eje de desarrollo sustentable adoptado por países como México, surge la necesidad de incrementar el desarrollo tecnológico en nuestro país, la investigación aplicada a este tema, y finalmente, pero muy importante, mejorar la conciencia y cultura de la sustentabilidad en todas las áreas del conocimiento.