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EL NUEVO ROL DE LA MAMÁ PROFESIONISTA

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Este 10 de Mayo un gran porcentaje de madres de familia pasará la mayor parte del día trabajando. La vida de la mujer cambió y la evolución del núcleo familiar tiene una exigencia:  Corresponsabilidad.

Un gran número de mujeres mexicanas se enfrentan a importantes obstáculos que les impiden participar plenamente en el mercado laboral. Estos incluyen: La carga del trabajo no remunerado, porque según la OCDE las mexicanas dedican cuatro horas diarias más al trabajo no remunerado que los hombres. Además de los tradicionales roles de género y la carencia de políticas de conciliación entre trabajo y vida familiar, especialmente la insuficiente oferta de servicios de cuidado infantil y de prácticas laborales flexibles.

Y a pesar de todo ello, ser madre de familia, vaya reto que tiene la vida productiva y la mujer.

Por ello los roles cambiaron y la única forma, no de sustituir el cuidado y la formación materna, pero sí de coadyuvar a los nuevos roles familiares, es la corresponsabilidad del padre.

En muchas ocasiones las mujeres no tienen en sus planes ser mamás aún, es por ello que cuando se enteran del embarazo ven modificada su vida en todos los sentidos, incluido el laboral.

La mayoría de estas mujeres se preparan para recibir lo mejor posible a su bebé y ajustar sus horarios para lograr hacer todo lo que hacían antes de su llegada. Es natural, que para esto la mujer decida copiar modelos a seguir cercanos para lograr hacer bien ambas tareas. Es normal que en su nuevo rol de mamá y trabajadora, se vea colapsada tratando de asumir y cumplir con esas dos funciones.

La mujer de hoy se ve enfrentada a una ardua tarea en donde debe tratar de hacer un equilibrio entre ella, su desarrollo personal y ser mamá. Parte de ese equilibrio también debe ser asumido por la corresponsabilidad del padre.

ADIÓS A LA FAMILIA TRADICIONAL

Podríamos describir la tradicional familia mexicana usualmente conformada por padre, madre e hijos, unida por la iglesia católica, donde las relaciones de noviazgo guardaban mucha formalidad y respeto. Las parejas no hablaban entre ellos de temas como sexo, hijos, dinero, alcohol, educación de los hijos, sueños, planes de vida.

Y los roles estaban perfectamente definidos, incluso cuando dos personas estaban juntas, nadie tenía dudas de cuál iba a ser su función dentro de la familia.

Siguiendo con esta descripción: La mamá siempre protectora, al tanto de los hijos y del esposo, atendiendo la casa, siempre dispuesta a dar más. Por otro lado estaba el padre todo poderoso, el sustento de la familia, él indicaba lo que tenía que hacer cada quien, sin cuestionamientos.

Pero Adriana Pulido escribió en la revista Sustentable que a partir de la década de los años sesenta, las mujeres empezaron a tener un papel proactivo dentro de la familia, defendieron sus derechos y planes de vida, se volvieron seres individuales dentro de un sistema opresor que nunca antes había permitido que ellas tomaran decisiones propias.

Derivado de esto, la comunidad internacional comenzó a dar conferencias mundiales sobre el estatus de la mujer, como México 1975, Copenhague 1980, Nairobi 1985 y Beijing 1995, y fue gracias a ellas que se empezaron a asentar las bases que protegen a la mujer en los campos, tanto laboral, como en la igualdad de oportunidades, seguridad social y condiciones de trabajo en general.

Pero esta revolución femenina ha sido mal entendida, porque lo único que ha atendido son los derechos de la mujer por realizarse como profesionista y ha dejado de lado los roles de la familia.

Los hombres no han podido llenar los huecos que dejan las mujeres trabajadoras en el hogar. La función de la mujer ha cambiado, y a pesar de que la del hombre también, no logran compensar el importantísimo papel que juega la mujer dentro de la familia, como el amor que necesitan los niños de la propia madre. La mujer que trabaja tiene varios papeles, este concepto que se ha denominado como de dobles y triples turnos, se refiere a todas las actividades que realiza la mujer dentro de los diferentes ámbitos de su vida, a diferencia del hombre que ha vivido esta revolución como un espectador, lo ha hecho así en el trabajo y en el hogar.

Poco a poco vemos cómo el hombre trata de cooperar más en las labores domésticas, sin embargo en la educación de los hijos todavía falta mucho camino por recorrer.

En la Encuesta Nacional de Utilización del Tiempo se vio que el hombre dedica 49 horas a la semana al trabajo, mientras que la mujer lo hace 39 horas con 29 minutos. En actividades del hogar el hombre dedica a la semana 42 horas con 37 minutos y la mujer dedica 78 horas con 56 minutos.

Esto hace un total de horas trabajadas a la semana para el hombre de 91 horas con 46 minutos y para la mujer de 118 horas con 25 minutos, dando como resultado una jornada laboral para la mujer más larga que en comparación con la del hombre. Estos turnos le dejan a la mujer aproximadamente siete horas libres en las que tiene que dormir y aprovechar lo que le queda para el ocio y la convivencia familiar.

Bajo este concepto, el reto de las madres trabajadores, pero principalmente de la sociedad, es fomentar el compromiso de los hombres con la familia. Es decir, fomentar la corresponsabilidad familiar que significa que no sólo las mujeres son la que deberían poder salir antes de su trabajo para atender a la familia, a los niños y niñas. Ahora, mujeres, hombres, empresas y sociedad deberían entender que la familia está liderada por dos personas y no sólo por una mamá.

NÚMEROS QUE DESCRIBEN EL RETO

  • Las mujeres ocupan el 31% de los puestos de alta dirección en México (32% en la OCDE), 7% de los miembros de la junta directiva de las empresas mexicanas son mujeres (10% en la OCDE), y sólo el 2% de las mujeres mexicanas son empresarias (en comparación con el 6% de los hombres). (OCDE,2011)
  • El 51% de los trabajadores por cuenta propia en el sector informal son mujeres. (OCDE,2011)
  • El 24.5% de las mujeres trabajan medio tiempo, solo 8.2% de los hombres trabajan bajo esta modalidad. (OCDE,2011) · Sectores ocupacionales: el 78% de las mujeres trabajan en el sector salud y en educación. (INEGI,2012)
  • Carrera profesional: las mujeres ocupan menos de un tercio de los puestos gerenciales y tienen una participación de 1 mujer por cada 10 hombres en los puestos directivos. (OIT,2012)
  • Empresarios: solo el 2% de las mujeres trabajadoras son entrepreneurs contra el 6% de los hombres. (GEM,2012)
  • Actualmente, las mujeres terminar la universidad con mejores calificaciones que los hombres, pero antes de que cumplan 30 años ya van a estar ganando 10% menos que ellos. (GEM,2012)